Una importante oportunidad

“Todos requerimos y queremos respeto, hombre o mujer, negro o blanco. Es nuestro derecho humano básico”.

Aretha Franklin

Me pongo a pensar en el gran esfuerzo que estamos realizando los integrantes del Comité de Participación Ciudadana en relación a los trabajos del Sistema Estatal Anticorrupción de Veracruz pese a no contar con personal de apoyo, oficinas, insumos y ahora tampoco honorarios, y realmente este momento se antoja para sentar las bases para comenzar a construir algo diferente en la vida pública de Veracruz.

QUE NO SE MALINTERPRETE y que no se piense que ya dimos el tema por muerto, seguimos en pie de lucha por lo que nos corresponde porque la ley así lo dispone y esperamos la voluntad final de la Secretaría Finanzas sobre el tema para leer el mensaje político mandado y determinar así las acciones que estimaremos pertinentes.

Volviendo al punto, considero que los integrantes del Sistema Estatal Anticorrupción tenemos en las manos la gran oportunidad de establecer las políticas anticorrupción que el estado necesita, pero también de romper esa inercia de choque entre ideologías políticas que lleva asentada ya en la entidad poco más de una década y que mucho daño le ha hecho al progreso de Veracruz.

Hace poco reflexionaba sobre la famosa “renovación moral” que pretendió llevar a cabo el ex Presidente Miguel de la Madrid y de cómo esta fracasó debido a que se ponderó la forma sobre el fondo; hacia finales de 1982 surgía la Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores Públicos, que tenía como misión fundamental que se generara la percepción social de que había un orden en la administración pública federal, que no existían más fueros que los señalados en la Constitución y que nadie se mantendría al margen de la ley sin importar el nivel de su cargo.

Aunque al final las cosas no resultaron como esperaba el ex Presidente, lo cierto es que esa Ley afianzó el Sistema de Declaraciones Patrimoniales, instauró una serie de principios que debían observarse en el servicio público y fortaleció a la entonces Secretaría de la Contraloría General en sus facultades sancionadoras.

Con la llegada de la nueva Ley General de Responsabilidades, de los Sistemas Anticorrupción y de un cambio de paradigma en el servicio público hoy se tiene una oportunidad – no sé si de oro o de plata – para poder sentar las bases que permitan que todas y todos los que estamos involucrados en el quehacer público el día de mañana podamos darle la cara a la gente y decirles: sí se pudo.

Hasta entonces, a seguir en cuarentena.

MI RESTO.

Los dramas de la pandemia.

Un verdadero hervidero de versiones surgió la semana pasada en las redes sociales y en los chats de datos al especular todos si era cierta o no la versión de que un funcionario público había fallecido a causa del coronavirus.

Todas y todos: medios, ciudadanos, servidores públicos y hasta personas de otros estados se preguntaban unos a otros e se intercambiaban información para saber si era cierta o no la versión de este fallecimiento. La incertidumbre originó una avalancha social que terminó violentando la secrecía de la identidad de la persona, donde trabajaba y hasta en donde, posiblemente, se había contagiado.

Por la tarde las autoridades estatales en materia de salud ni descartaban ni encartaban la muerte por causa de coronavirus de esta persona sino que se sacaron de la manga que aún no estaban los análisis para determinar la causa concreta. Trágico fue que al día siguiente el Gobierno de México confirmó el deceso y la causa lo cual dejo nuevamente mal parados a quienes deberían de mantenernos informados en la entidad.

Es lamentable que bajo esa tónica de incertidumbre se hubiesen manejado varias dependencias, que no tenían certeza sobre qué acciones determinar; aunque hay que reconocer que no fue el caso del Sistema Estatal Anticorrupción, todos sus Entes, salvo su Secretaría Ejecutiva, se anticiparon al riesgo de exposición y contagio y acordaron suspensión de labores, plazos o atención al público antes de que esto se saliera de control.

En el caso de la Secretaría Ejecutiva del SEA, habrá que esperar a saber si lo hicieron a tiempo o no, porque suspendieron actividades el día 30 de marzo, justo cuando por la tarde el Canciller Ebrard anunciaba que esto era realmente una emergencia nacional. Inexplicablemente en la Secretaría Ejecutiva se suspendieron actividades para unos y se ordenaron guardias para otros, un caso inentendible cuando el organismo no presta atención al público y no tiene plazos que cumplir; pero bueno, una pregunta más que seguramente no tendrá respuesta.

Habrá muchas lecciones que aprender de esta pandemia, muchas.

Alma Delia Hernández Sánchez

Integrante del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción de Veracruz

RRSS @almadeliahs