PANDEMIA EN TIEMPOS DE LAS REDES SOCIALES

“El crimen más grande que puede cometerse contra cualquier ciudadano es negarle una educación que lo emancipe de la miseria”.

Ignacio Ramírez “El Nigromante”

Se desató el pánico y la desinformación en las redes sociales con la llegada del COVID-19 a México. Es una lástima que la herramienta de comunicación más importante de la humanidad hasta ahora, en lugar de brindar certeza y respuestas sólo generó miedo y zozobra entre las personas.

Pero no todo es negativo. Gracias a las redes sociales personas de todo el mundo pudieron escuchar en tiempo real las experiencias de los primeros afectados, pero sobre todo las recomendaciones que sirvieron para que la gente hoy – aunque alarmada – se encuentre un poco mejor documentada en comparación con otros episodios históricos similares.

El problema es que, al menos en México, la alta polarización social derivada de las pugnas políticas, ha provocado que miles de agentes de ”desinformación” abarroten las redes sociales con mensajes de pánico o con mensajes de “no pasa nada”; ambos casos son lamentables.

Por eso un reconocimiento a la valentía del periodista Julio Astillero (ampliamente identificado con el gobierno oficial) para reconocer que sí hay un problema y que el Presidente no tiene todas las respuestas; por eso el reconocimiento al Doctor Hugo López-Gattel, Subsecretario de Salud, que después del exabrupto de “fuerza de moral y no de contagio”, se acordó que es una de las pocas eminencias de su tipo a nivel mundial y asumió el liderazgo sobre el tema a nivel federal.

La corrupción en el servicio público comienza combatiéndose por ahí: colocando a personas capaces y que estas, en el momento que se les necesite, asuman esa responsabilidad, no la política, sino la pública.

Ya lo dijo López-Gattel el sábado por la noche, se van a tener que tomar medidas y que nadie se alarme si en algunos lugares las toman antes que otros, debido a su alto potencial de contagio; en su conferencia adelantaba los casos de la Ciudad de México y el Estado de México; la Jefa de Gobierno, Claudia Sheibbaum anunció ayer el cierre parcial de actividades comerciales.

Y si lo que hace López Gattel es notorio, las pugnas y la descoordinación al interior del círculo cercano del Presidente es lamentable.

El viernes pasado alguien filtró el acuerdo de suspensión de actividades gubernamentales a nivel federal que exhortaba a los gobiernos locales y municipales a tomar las mismas medidas, previendo las guardias correspondientes. Fue el propio Subsecretario López Gattel que en un ejercicio de sinceridad dijo que el acuerdo filtrado era cierto, aunque era preliminar; extraoficialmente los medios señalaban un duro desencuentro entre los funcionarios federales de Salud, el Secretario de Hacienda y la Secretaria de la Función Pública; el de Hacienda señalaba que una suspensión afectaría la economía nacional y la encargada del control público federal argumentaba que el gobierno no puede parar. Las tres posturas son correctas, pero falta coordinación y puntos de encuentro no ayudan en nada a un país que está al borde pánico; mientras, la pandemia sigue avanzando silenciosamente y el miedo poco a poco se va apoderando de la gente y obligando a algunas autoridades a tomar medidas, ya lo hicieron en Veracruz: Xalapa, Tamiahua, Tatahuicapan y Tecolutla.

Esperemos y seamos socialmente responsables. Eso es lo que nos toca hacer como ciudadanos.

MI RESTO.

La verdad siempre nos alcanza, tarde o temprano.

Esta crisis de salud pone a prueba a todo el aparato gubernamental de todos los niveles y órdenes de gobierno, principalmente a aquellos que se tatuaron en la piel el discurso del combate a la corrupción, la eficiencia gubernamental y del fin de los malos gobiernos.

Está a prueba el temple de los liderazgos más visibles, pero también la capacidad de quienes están ahí en el círculo rojo del poder para poder salir delante de esta crisis y con buenas notas.

Si bien se criticó a López-Gattel por haber adulado de más al Presidente de la República en cadena nacional, hay que reconocerle que es de los que sí sabe hacer su chamba y está a la altura de los retos, pero él no es el gobierno.

Habría que preguntarnos cuántos de los alegres aduladores de nuestros gobernantes “darán el ancho” para enfrentar esta crisis, cuántos harán el ridículo con ocurrencias y cuántos más simplemente se esconderán para volver a asomar la cabeza cuando ya haya pasado el problema y posar para las fotos como mandaban los cánones anacrónicos de la política.

Si los gobiernos en turno quieren realmente marcar la diferencia y hacer historia, es su momento.

A nosotros, como sociedad civil, nos toca cuidarnos y cuidar a otros. No nos expongamos, porque al hacerlo exponemos a los más vulnerables de nuestra familia.

Saldremos adelante, México siempre lo hace; siempre, gracias a su gente.

Alma Delia Hernández Sánchez

Integrante del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción de Veracruz

RRSS @almadeliahs