Una lucha de todos

Que no te afecte directamente, no significa que no debas participar o que no seas parte de la solución

Alma Delia Hernández Sánchez

En el tema de la violencia contra las mujeres los pendientes se siguen acumulando y se han ido convirtiendo en una bola de nieve que crece y crece cada día.

Al 31 de mayo de este año,  se habían cometido en México 369 feminicidios (la cifra máxima de la violencia hacia las mujeres), 76 de ellos en Veracruz. Se desconoce la cifra de cuántos de ellos quedarán sin castigo, pero lo más alarmante es que se desconoce la cifra de cuántas mujeres que sufren de violencia no se atreven a denunciarlo porque desconocen cómo y ante quién hacerlo, pero sobre todo porque temen ser expulsadas de su núcleo familiar o rechazas socialmente por el simple hecho de exigir justicia.

Siendo ajena a cualquiera tendencia partidista, y tratando de reconocer voluntades (así como también señalamos errores) es justo y necesario reconocer que desde el Gobierno del Estado se han realizado esfuerzos para atender esta problemática, como es el caso de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal que cuenta con una aplicación móvil denominada “Mujer Alerta”, mediante el cual las mujeres pueden realizar denuncias o solicitar el auxilio de las corporaciones policiacas cuando se encuentren en una situación de peligro; también se cuenta con el Protocolo de Atención a Víctimas de Acoso y Hostigamiento Sexual en las dependencias estatales, publicado el 8 de marzo en la Gaceta Oficial del Estado; y, actualmente se conformó la parte ciudadana del Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.

A este último quiero referirme especialmente debido a que el jueves pasado tomé protesta como integrante propuesta por una institución académica para participar en él de manera voluntaria, sin recibir ningún pago y, lo más importante, de manera ciudadana, con la voluntad de que la voz de nosotros sea tomada en cuenta en su encomienda.

Este Sistema que fue creado con la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el Estado, tiene como objeto la conjunción de esfuerzos, instrumentos, políticas, servicios y acciones interinstitucionales para la prevención, atención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres. Está presidido por la Secretaría de Gobierno y coordinada por la titular del Instituto Veracruzano de las Mujeres, además lo conforman una Magistrada representante del Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado, la Diputada Presidenta de la Comisión de Igualdad de Género, un representante del OPLE, tres mujeres provenientes de organizaciones civiles y dos mujeres representantes de instituciones académicas.

Su tarea principal es la elaboración del Programa para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres que contendrá acciones con perspectiva de género que se desarrollarán de manera coordinada con los tres poderes de gobierno, los órganos autónomos del Estado y los Ayuntamientos.

La implementación del Sistema representa una luz en este momento oscuro que atraviesa Veracruz en el tema de violencia contra las mujeres y niñas; pero también es la muestra clara de violencia no sancionada, violencia no denunciada o violencia qué pasa desapercibida; este Sistema es la respuesta a un problema que como ciudadanos dejamos de lado, que no le dimos importancia por creer que era normal, parte de nuestra cultura machista, que creció y ahora amenaza el modo de vida de nosotras las mujeres y nuestras niñas veracruzanas.

Celebro sinceramente la creación del Sistema y la voluntad de los poderes Ejecutivo y Legislativo para ponerlo en marcha; pero queda el trago amargo de que este tipo de Sistemas Especializados existen porque el problema es real, porque conocemos al menos a alguna mujer que sufre uno de los tantos tipos de violencia existentes, y así como yo, muchos de los que están leyendo, conocemos al menos a alguna mujer que denunció alguna situación de violencia y no consiguió que se le tomara en cuenta y mucho menos que se le hiciera justicia.

Como sociedad debemos asumir la parte de responsabilidad cívica que nos corresponde y preguntarnos con toda sinceridad si estamos haciendo lo suficiente para prevenir y erradicar la violencia contra mujeres y niñas. Si nuestra respuesta es no,  aún estamos a tiempo de hacer algo por nosotras, por ellas, porque esas 369 mujeres asesinadas eran las hijas, las madres, las hermanas, las parejas, las esposas de alguien; hoy tristemente son parte de una estadística cuando al comienzo del año eran personas con sueños, con anhelos y con una vida, como tú y como yo.

Si los ciudadanos no hacemos lo que nos corresponde, si no aportamos lo nuestro podrán venir más Sistemas, más Órganos Autónomos, más unidades de género, más protocolos, pero la bola de nieve seguirá y seguirá creciendo y cayendo en caída libre sobre nosotros mismos y no podremos echarle toda la culpa a las Autoridades como siempre.

#lunesdeopinión #vocesdelcpcveracruz

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