La impunidad y la violencia

“Sí no luchas ten al menos la decencia de respetar a quienes si lo hacen”

José Martí

Hace unos días tuve la oportunidad, pero principalmente el honor de participar en el Foro “Juntas por la Igualdad, género y derechos humanos” en el que como integrante ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción y del Sistema para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación contra la Violencia a las Mujeres del Estado de Veracruz, compartí espacio con mujeres que merecen todo mi respeto y quienes compartieron su conocimiento y experiencias sobre lo que creen, han hecho y hacen desde sus trincheras para hacer valer los derechos que como mujeres tenemos, y que siguen trabajando arduamente para poder lograr la equidad que tanto nos hace falta como sociedad.

Mi participación en el evento el pasado jueves fue con la intención de que, más allá de buscar escandalizar con las cifras de terror que maneja el INEGI o las que maneja el Índice Global de Impunidad, era -y es en este texto- apoyar a la generación de conciencia colectiva, con la intención

de abonar desde mi posición como portavoz de la ciudadanía, a que las autoridades noten el malestar social existente no sólo entre los que han sufrido la pérdida repentina a causa de violencia hacia alguna mujer en sus familias, compañera de trabajo o amigas; sino que ya no estamos esperando a que eso pase en nuestro circulo cercano para levantar la voz, y hacer notar que estamos entendiendo que es un problema que directa o indirectamente nos afecta a hombres y mujeres.

Repito y sostengo lo que he comentado en ya varias ocasiones: La impunidad es el peor de los insultos que como ciudadanos podemos recibir por parte de las autoridades, es lo que más nos indigna y eso si abona a la descomposición del tejido social. ¿Quién se va a detener a cometer una

falta administrativa, un delito, a violentar los derechos humanos de alguien más, si en México según el IGI la impunidad es de 99.3%? Quiere decir que de cada 300 casos denunciado, ¡únicamente 2 son sancionados!

Es irrisorio que aumenten las penas para aquellos que ejecutan actos de violencia cuando no se castiga más que a los que “tuvieron la mala suerte de ser aprehendidos”. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en Estados de la República Mexicana en los que se han implementado sanciones más severas contra actos de violencia de género, los ilícitos han incrementado.

El Universal, hace unos días publicó un artículo en el que da cifras que hacen mover la cabeza de izquierda a derecha repetidamente: ejerciendo el derecho de acceso a la información, este medio investigó y concluyó que tan solo en Veracruz se les dictó prisión preventiva oficiosa a 18 responsables, pero en nuestro Estado los asesinatos violentos a mujeres aumentaron 57%, en 2018 fueron registrados 101 y 159 casos en 2019.

La violencia y la impunidad existen, y tan existe que por eso este 9 de marzo mujeres y hombres nos unimos en un movimiento pacífico como es el Paro de Mujeres, el cual que se lleva a cabo de manera simultánea en muchos países del mundo y en el que buscamos hacer visible lo que sucedería si un día no llegara la mamá, la hermana, la tía, prima o amiga de a cualquiera de nosotros a su casa, lugar de trabajo o la fiesta en las que eran esperadas; así como si fueran despedidas o no tuvieran la oportunidad de trabajo por estar embarazadas o no tener oportunidad de acceder a puestos ejecutivos de alto rango por considerarnos menos capaces o, que nos pongan obstáculos para poder desarrollarnos laboralmente, sólo, por el hecho de que existe alguien que se siente con la superioridad y poder de decidir lo que nos corresponde.

El paro de mujeres, busca y será una gran oportunidad de demostrar el músculo ciudadano, es un evento inédito en México y ojalá logremos hacerlo histórico, ojalá el 9 de marzo de 2020 se vuelva el día en que como ciudadanos hicimos notar de manera pacífica que la agresión, el peligro, la injusticia, la impunidad, el atropello a los derechos humanos existe, y que juntos hombres y mujeres logramos dar el primer paso para avanzar en el mejoramiento social que tanto anhelamos todos. Como sociedad también debemos respetar a aquellos que no compartan la iniciativa, porque estaremos dando de igual manera, cabida a la libertad de actuar, ya que todos los posicionamientos son dignos de respeto siempre y cuando no ataquen la dignidad humana.

Hago votos porque este movimiento tenga el impacto y relevancia que amerita para lograr dar un empujón y madurar como sociedad y gobierno, hago votos porque las autoridades no minimicen el sentir, las peticiones, el malestar ciudadano, pero principalmente hago votos porque este 8 y 9 de marzo no haga que la brecha entre hombres y mujeres se haga más grande, ni que la indiferencia e insensibilidad de las autoridades se haga más evidente.

Sé que pareceré ingenua, o en el mejor de los casos me llamarán idealista, pero confío en que estamos siendo cada vez más empáticos y vamos dando pequeños pasos día a día, juntos hombres

y mujeres en la lucha por el respeto a los derechos que tenemos sólo por el hecho de existir, la lucha por los derechos humanos.

Alma Delia Hernández Sánchez

Integrante del Comité de Participación Ciudadana

Del Sistema Estatal Anticorrupción de Veracruz