Involucrarnos más y más

“El secreto de la existencia humana no sólo está en vivir, sino también en saber para qué se vive”

Fiodor Dostoievsky

Uno de los grandes problemas que enfrenta la cultura de la legalidad es que muchas veces los tecnicismos legales inhiben el cumplimiento de la normatividad por los propios ciudadanos. El nivel de involucramiento de la sociedad civil en el quehacer público depende en gran medida de que se vayan derribando esas “barreras técnicas” que, en un primer término inhiben la participación de la gente y, en  un segundo momento, no logran que el interés de parte de la sociedad se mantenga constante.

Para lograrlo es necesario que se expliquen los procesos, trámites y lineamientos de índole jurídico en un lenguaje netamente ciudadano y a través de las herramientas de comunicación que hoy están al alcance de casi todos; esto ya lo han venido haciendo la mayoría de los “social manager” y “community manager” involucrados en el manejo de las redes sociales de entidades oficiales; el caso más emblemático es el de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La Corte ha logrado transmitir en un lenguaje muy sencillo y claro tanto sus actividades y, sobre todo, sus criterios judiciales. Pero el fenómeno no se queda solamente en esa institución, sino que cada vez son más las cuentas oficiales que utilizan desde infografías, videos o hasta memes para poder hacer llegar sus contenidos a más y más personas.

Recientemente Hootsuite presentó el informe sobre medios digitales y tendencias en redes sociales, en donde México destaca como el séptimo país a nivel mundial en el que las personas en encuentran en línea con 8 horas y 21 minutos. Por otro lado, el INEGI señala que durante el 2018 disminuyó el porcentaje de hogares con una computadora, pues mientras que en 2017 la cifra fue de 45.4 en 2018 fue de 44.9; pero, ese mismo organismo señala que hubo un aumento en lo que respecta conexión de internet en los hogares, usuarios de internet y transacciones vía internet; es decir, la gente está comunicándose y trabajando desde sus teléfonos o desde sus tabletas electrónicas y ya no forzosamente desde una computadora.

Toda esta reflexión nos hace voltear a ver ese gran foro de comunicación entre las y los ciudadanos, pues para nadie es un secreto que las redes sociales están desplazando a los medios informativos convencionales y que la ciudadanía está aprendiendo a distinguir que información fidedigna o cuál es solamente fake news.

Es por ello que, viendo el ejemplo que nos dan la Suprema Corte o el propio INEGI en el uso de sus redes sociales, es importante que los gobiernos, en todos los niveles, se enfoquen más en hablarle al ciudadano en su idioma y con los temas que le interesan a la gente, porque a final de cuentas los gobiernos son para la gente y no al revés.

MI RESTO.

Ya se aprobó la Política Nacional Anticorrupción.

La semana pasada quedó aprobada ya, finalmente, la Política Nacional Anticorrupción tras meses de trabajo e innumerables esfuerzos por parte de los integrantes del Sistema Nacional Anticorrupción.

La pregunta que salió a relucir fue la de ¿y ahora, qué sigue?

Lo que sigue es un ejercicio de democracia y fortalecimiento de las instituciones para poder darle a la Política Nacional Anticorrupción el lugar que se merece; ahora lo que sigue es que el combate a la corrupción deje de ser un mero discurso y pase a ser una realidad en donde se involucren todos los entes públicos, pero también todos los sectores de la sociedad civil.

Lo que sigue es que los Sistemas Anticorrupción locales hagan lo propio.

En Veracruz ya estamos en vía de ello, sabemos que es un camino cuesta arriba pero que, al menos por parte del Comité de Participación Ciudadana, no se dejará de empujar para lograr que vea la luz la Política Estatal Anticorrupción. Así, mientras sigue la telenovela de que si deben pagarnos o no un honorario, que si merecemos tener un pago decoroso o uno meramente decorativo, los integrantes del Comité de Participación Ciudadana estamos enfocados plenamente en que los trabajos de la Política Estatal Anticorrupción se lleven a cabo y que nazca un producto hecho a la medida del pueblo y no a la medida de los intereses de persona o grupo alguno; lo otro puede seguir por cauces legales.

Si hubiera una verdadera cultura de la legalidad no necesitaríamos un Sistema Anticorrupción, pero hoy por hoy las circunstancias lo ameritan y los resultados apremian.

Mtra. Alma Delia Hernández Sánchez Integrante del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción de Veracruz